La actividad diaria
de la Educación Ambiental radica en el sentido en que
nuestras sociedades nos muestran una especie humana adaptada
a su medio de acuerdo a lo que éste pueda ofrecer. A
pesar de esto, dicha especie mantiene una “visión” que
ignora las condiciones que el medio pueda establecer para su
vida, y es un tanto insensible a la influencia de su propia
conducta sobre ellos. Hemos creído en la falacia que
somos “siempre los mismos” en cualquier circunstancia
y condición, a pesar que estamos en decadencia por el
mal uso de los recursos naturales y que aún nos cuesta
innovar estrategias que permitan mantenernos con vida.
Si la educación quiere acercarse a un tema en el cual
los planteamientos éticos (más allá de posiciones
románticas y elegantes fuera de contexto), lo tiene que
hacer desde el punto de vista de la indagación sobre el
origen de un problema de tipo ambiental. Comprendiendo esto,
con bases que resulten de valores correctos, podemos plantear
cualquier reforma que quisiéramos hacer sobre aquello
que nos causa malestar, confusión o inquietud.
Un Voluntario debe ser capaz de entender dichos problemas
ambientales desde un punto de vista holístico, debe reconocerse como
miembro de esta aldea que cada día es mucho más
reducida. La clave de esto es que los valores deben ser implicados
en realidades, que parten de una verdad pura, y que pueden ser
la base de posiciones críticas y opciones que generen
vitalidad. En Colombia podemos aprovechar los programas de voluntariado
que existen en las áreas social, cultural y ambiental.
Ofrecen variedad de alternativas para el desarrollo de ideas,
de acuerdo a un perfil o sin necesidad de éste. Lo único
que se necesita para llegar al final es observar, documentarse
y experimentar, con el resultado necesario para comunicar.
By: Bladimir Basabe, Fundación PUIQUI
Guardaparques Voluntarios de Colombia
Algo sobre la Sincronicidad
Cuantas veces hemos dicho... “que coincidencia, que casualidad esto que
me acaba de ocurrir”. Pues si, estamos en un mundo lleno de casualidades,
pero ¿son casualidades “accidentales”? o están llenas
de significado. ¿Podemos atribuir las casualidades a una simple ley de
probabilidades?, O debemos procurar identificar una ley natural que se ocupa
de una buena parte de nuestro destino. Por qué tantos científicos,
filósofos y seres espirituales ven estas casualidades como causalidades
provenientes de un orden superior? Ante estas preguntas, el Psicólogo
Carl Gustav Jung, quien analizó por primera vez el fenómeno desde
un punto de vista científico, y ante la dificultad de expresar el concepto
en palabras sencillas de algo tan complejo, definió: “SINCRONICIDAD:
casualidad, con significado para la persona que la vive” o “La coincidencia
en el tiempo, de dos o más acontecimientos no relacionados casualmente,
que tienen el mismo o similar significado”. Las permanentes coincidencias
y casualidades que ocurren a diario en nuestras vidas nos hace detenernos a mirar
hacia atrás y analizar cómo transcurrieron nuestras acciones a
lo largo de nuestra vida y preguntarnos si estas fueron, o continúan siendo
parte de un guión pre-establecido por esa gran fuerza inteligente que
nos invita permanentemente a ser concientes y “coincidentes” con
la realidad. La SINCRONICIDAD está presente en nuestro diario vivir, procuremos
entenderla y aprovechemos las consecuencias.
Juan Manuel Amezquita G.
¡Muchos éxitos!
Quiero en primer lugar felicitarlos! Por la edición de una revista de
la que todos los cartageneros nos sentimos orgullosos y que nuestros ilustres
visitantes ya reconocen por su calidad y Utilidad.
Estábamos en mora de tener un producto de este nivel y reconocemos el
esfuerzo que hacen, pues la tarea no es nada sencilla.
Los artículos son excelentes y resaltan siempre nuestra identidad con
un sello creativo y un enfoque innovador que los hace únicos.
Maria C. Pareja C.
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