Basta con detenerse
unos minutos a sentir en cualquier calle cartagenera, la tibieza
del ambiente humedecido por la brisa, que suaviza de a poco
la temperatura y que proporciona un toque de tranquilidad.
Al respirar el aire caribeño llega a la mente el retumbar
de tambores, el tumbao de la negra y sus caderotas danzantes
durante alguna celebración de otra época, en
la que se vivía el sometimiento y la fusión de
independencia y muerte.
Estas celebraciones aún se viven en las plazas y parques
de la hoy llamada “Heroica”, a la luz de la luna
como hace muchos años se realizaban. Así nacieron
los festines noctámbulos desde la heroica para luego
difundirse a través de nuestro territorio, que por generaciones
se han conocido y a las que se les ha cambiado el nombre y
los vestuarios. Se les llama rumba y la moda es la que cuenta
para participar de ellas. Hoy en día la negra se viste
incluso de gala y hasta en vestido de baño para ir a
bailar, para irse de rumba. Rumba que se vive a cualquier hora
del día o de la noche, en las que se mezclan diversos
ritmos, lugares y pintas. Cada uno le imprime su toque personal.
Es por eso que en estas épocas las danzas se han mezclado
con las rumbas, y no basta con escuchar las tamboras y las
gaitas. También fluyen por las venas de la ciudad, las
calles, dibujadas por el adoquín, el “bum bum” de
las discotecas y bares que recubren cada rincón de la
ciudad, en sus diferentes estilos, ritmos y gustos para los
habitantes y visitantes.
Por eso se dice que mientras la rumba sea en Cartagena la
negra se viste para danzar, bailar y gozar a cualquier hora.
En TRAVIATA queremos invitarlos a descubrir la magia y a esa
interesante negra cartagenera y su tumbao. Bienvenidos!
Charles Bolívar
Créditos de Fotografía
Vista exterior Lla Tarzana Bar
Foto: Cortesía Álvaro Delgado |