independiente de la religión que usted profese o si está o no, interesado en buscar una para casarse, visitar las iglesias en Cartagena se ha convertido en una parada obligatoria para los turistas y locales. Comencemos por conocer el monumento religioso más antiguo y representativo de los católicos en Cartagena: La Catedral, una de las edificaciones más sobresaliente del Centro Histórico. Su torre identifica la imagen turística de la ciudad. Se destaca por su estilo del Renacimiento español "Herreriano", propio del reinado de Felipe II. Se caracteriza por la expresión manierista desarrollado en el último tercio del siglo XVI. Su construcción comenzó en 1575, en reemplazo de la primera Catedral, que se ubicó cerca de la calle del Coliseo. El nombre de la calle viene del Teatro Coliseo, que desapareció a finales del siglo XIX.
Esta iglesia es la obra cumbre del maestro constructor español Simón González, quien la diseñó basándose en el modelo de algunas basílicas andaluzas y de las Islas Canarias. Originalmente fue hecha de palma y de madera.
En 1586 alcanzó a ser destruida por el ataque del pirata Francis Drake, quien amenazó con derribar a cañonazos La Catedral, a cambio de un jugoso rescate; pero al primer disparo de advertencia fue suficiente para tumbarla casi por completo, debido a la fragilidad de los materiales con que habìa sido construida. En 1612 se reconstruyó y quedó terminada con algunos cambios. Entre esas adiciones están el estilo florentino en la cúpula y el mármol en la fachada. En su interior sobresale el altar neoclásico, elaborado en su totalidad en madera y adornado con oro.
En la actualidad la iglesia tiene las puertas abiertas para el público. La entrada tiene un valor de $10.000 que incluye el audio-guía que cuenta la historia de varios puntos de La Catedral. El horario de atención es de martes a domingo de 8:30a.m. hasta 8:00p.m. El recorrido tiene una duración de 45 minutos y se encuentra disponible en español, italiano, francés italiano y alemán.
Al entrar por la Torre del Reloj y tomar su izquierda, detrás de la Plaza de los Coches se tropezará con la iglesia de San Pedro Claver. Lleva el nombre del santo que entregó su vida al proteger a los esclavos; el esqueleto descansa detrás del altar mayor y su estatua de bronce se encuentra ubicada en la plaza, que lleva el mismo nombre. Al frente se ubica el restaurante San Pedro donde podrá degustar de una de las mejores sazones de la ciudad. Las palomas pareciera que dieran la bienvenida a todos lo que visitan este monumento.
Si lo desea, puede llevar una bolsa de maíz o comprar una pequeña bolsa de los vendedores que se encuentran en la puerta, es un plan para grandes y chicos.
Una de las mejores vistas de la cúpula de San Pedro la puede apreciar desde la terraza del último piso del hotel Santa Teresa. En el primer piso se localiza el museo arqueológico donde se exhiben varias piezas de la colección de cerámica precolombina. En la segunda sala se muestra un conjunto de pinturas y esculturas religiosas, entre ellas las de la época colonial, de origen europeo y americano. La entrada para los mayores es de $6.000 y para los niños de $4.000. Originalmente fue construida en el año 1580 y luego reconstruida en el siglo XVII.
El esfuerzo de los padres Jesuitas ha permitido conservar el sitio con sus estructuras originales. Sin embargo, no han faltado las reformas: Monseñor Eugenio Biffi, después de salvar la iglesia del abandono y la ruina, construyó el altar mayor con mármol importado de Italia. En el altar se conservan los restos mortales de San Pedro Claver, quien entregó su vida a la redención de los esclavos negros llegados a Cartagena, por ello lo llamaron "el apóstol de los esclavos”. El lugar es centro histórico de peregrinación. A él llegan muchos turistas, tanto de Colombia como de otros países.
La Iglesia de la Santísima Trinidad, esta ubicada por fuera del sector amurallado, pero vale la pena su inclusión, ya que es la Iglesia más importante de Getsemaní y allí se desarrollaron varios hechos históricos sobresalientes de la ciudad. En 1620 el obispo franciscano Fray Diego de Torres Altamirano, en carta al rey, le pide que autorice la construcción de una iglesia, manifestando que este sector de la ciudad la necesitaba para consolidar la religión católica y aliviar el alma de sus feligreses.
Tomó su nombre en 1643, año en que fue terminada su construcción. Anteriormente fue llamada Plaza de la Libertad, en honor de los habitantes del barrio Getsemaní que se reunieron en dicha plaza y participaron el 11 de noviembre de 1811 en la revolución que firmo el Acta de Independencia. También se cuenta que desde el propio atrio de la iglesia los caudillos suplicaban al pueblo exaltado. Su fachada es sencilla pero pintoresca. Su torre tiene cierto parecido con la iglesia de Santo Domingo. La cripta reposan los restos del padre Macario Dicks, muerto en 1920 y uno de los primeros de su comunidad en llegar a Cartagena. En el templo, en la nave lateral derecha, se puede observar un interesante cuadro que merece especial atención.
Popularmente conocido como “las ànimas del purgatorio”, pues éste es su tema, una devoción muy arraigada a la iglesia católica. El ingreso principal es en frente a la plazoleta del mismo nombre en el barrio Getsemaní y con las fachadas laterales sobre la calle del Pozo y la calle de San Antonio. En algún momento la dirección del Colegio Biffi, construyó una escuela en el patio posterior de la iglesia para instrucción de los jóvenes del barrio, continuando su labor social y docente hasta nuestros días. Actualmente detrás de la iglesia en la calle San Antonio, se halla el comando de la policía nacional, brindándole seguridad a todo el barrio.
Próximo mes: Conozca la historia de las Iglesias SantoToribio de Mongrovejo, Santo Domingo y la de la Tercera Orden. |